martes, 28 de octubre de 2008


En el Taller de la infancia me toco compartir escenario con mi abuela de 73 años y esto fue lo que en un momento de su silencio y yo para evitar derramar lagrimas de complicidad escribi...

Es increible actuar como observador, es increible tenerte frente a mi y hacer como que no sabemos quienes somos, actuar como si nuestras vidas jamas hubiesen estado unidas, es increible verte y observarte como ser humano diferente y sin conexion a mi, ver tu necesidad, tu dolor, tu carencia, tu pena y abandono tu constante llamar la atencion para ser escuchada, para que se te preste atencion y no sabes la forma adecuada de hacerlo, has utilizado como un mecanismo de defensa la agresion, el coraje, el chantaje, la manipulacion.
Quisera decirte que aunque pienses lo contrario NO me averguenza, ni me da pena que cuentes tu historia que finalmente yo soy parte de ella.. eres Tu mi raiz, eres tu la Cuna, eres Tu el origen de todos nosotros, y hoy te veo ahi sentada fragil a tus 73 años, fragil al mundo de recuerdos que habitan en Ti y fuerte como un roble a la vez, escucho tu respiracion pausada en sollozo y quisiera abrazarte y decirte Gracias por creer en Mi y por estar aqui dandote la oportunidad de sanar y de vivir de una forma diferente.
Esas fueron mis palabras en un momento en que los niños trabajaban en este Taller donde yo solo estaba en ese momento como observador, a distancia bebiendo todos sus sentires, sus gestos y su vida.

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