domingo, 18 de enero de 2009


Rompimiento

Transformar las depresiones en rompimientos es toda la función de un maestro. El sicoterapista simplemente té remenda. Esa es su función. El no está ahí para transformarte. Tú necesitas una meta-sicología, la sicología de los budas. Es la más grande aventura de la vida el atravesar una depresión conscientemente. Es el más grande riesgo porque no hay garantía de que una depresión se va a convertir en un rompimiento. Se convierte, pero estas cosas no pueden ser garantizadas. Tu caos es muy antiguo – por muchas, muchas vidas has estado en caos. Es espeso y denso. Es casi un universo en sí mismo. Entonces cuando entras a él con tan pequeña capacidad, por supuesto que hay peligro. Pero sin enfrentar este peligro nadie se ha nunca integrado, nadie se ha nunca convertido en un individuo, indivisible. El Zen, o la meditación, es el método que te ayudará a atravesar el caos, atravesar la oscura noche del alma, equilibrado, disciplinado, alerta. El amanecer no está lejos, pero antes de que puedas alcanzarlo, la negra noche debe ser atravesada. Y cuando el amanecer más se acerca, la noche se hace aún más oscura.



La predominancia del rojo en esta carta indica de un vistazo que su motivo es la energía, el poder y la fuerza. La brillante incandescencia emana del plexo solar, o centro de poder en la figura, y la postura es de exhuberancia y determinación. Todos nosotros ocasionalmente llegamos a un punto en que “suficiente, es suficiente”. En esos momentos parece que debemos hacer algo, cualquier cosa, incluso si después eso se convierte en un error, tirar a un lado las cargas y las restricciones que nos están limitando. Si no lo hacemos, amenazan sofocar y paralizar nuestra mera energía de vida. Si tú ahora estás sintiendo que “suficiente, es suficiente”, permítete a ti mismo tomar el riesgo de destrozar los viejos patrones y las limitaciones que han impedido a tu energía fluir. Al hacer esto te asombrarás de la vitalidad y la fortaleza que este rompimiento puede traer a tu vida.

OSHO

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